Cámaras de gas, experimentos con seres humanos, infección de personas de otras razas con enfermedades peligrosas. Aunque parezcan métodos empleados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, son algunos de los experimentos realizados por EE.UU. a lo largo de la historia y México no esta exento.

“La Medicina y la Tecnologí­a han avanzado mucho en los últimos años. Todos estos progresos ayudan a construir una sociedad más humana en donde el hombre pueda desarrollar sus capacidades más plenamente. Los nuevos descubrimientos y trabajos en materia de prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades se han podido llevar a cabo gracias, en parte, a las investigaciones y ensayos sobre seres humanos.

Ante la probabilidad de abusos y atentados contra la dignidad de la persona en estas investigaciones «“como ocurrió en los campos de concentración nazis-, la comunidad internacional y los diferentes paí­ses elaboraron diferentes códigos éticos y normativas legales. Los dos pilares de la regulación de la experimentación humana son el Código de Nuremberg (1947) y la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial (1964); en ellos se resumen los principios éticos en investigación sobre seres humanos.”

“DECLARACIÓN DE HELSINSKI:

“En toda investigación en seres humanos, cada individuo potencial debe recibir información adecuada cerca de los objetivos, métodos, fuentes de financiamiento, posibles conflictos de intereses, afiliaciones institucionales del investigador, beneficios calculados, riesgos previsibles e incomodidades derivadas del experimento. La persona debe ser informada del derecho de participar o no en la investigación y de retirar su consentimiento en cualquier momento, sin exponerse a represalias. Después de asegurarse que el individuo ha comprendido la información, el médico debe tener entonces, preferiblemente por escrito, el consentimiento informado y voluntario de la. persona. Si el consentimiento no se puede obtener por escrito, el proceso para obtenerlo debe ser documentado formalmente ante testigos”

“Los orí­genes de la investigación por el método experimental en Biologí­a se inician en las escuelas de Alejandrí­a y de Atenas en los siglos III y IV a. C.”

“El método inductivo fue introducido en Medicina entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII por Francisco Bacon y por Galileo Galilei, constituyendo la base de la ciencia experimental.”

“En el siglo XIX se inaugura la fisiologí­a contemporánea basada en una incansable experimentación. La metodologí­a de la experimentación farmacológica fue madurando gracias a las contribuciones de Magendie y Claude Bernard.

“Pero también en el siglo XX se cometieron abusos en nombre de una supuesta ciencia; entre ellos los experimentos llevados a cabo en la Alemania del Tercer Reich, donde se realizaron numerosas experiencias pseudomédicas: ablación de músculos, castración y esterilización, inoculación de enfermedades, formación de llagas infectadas, quemaduras por aplicación de fósforo, observación directa de la muerte del corazón; introducción de las personas en una bañera llena de hielo para controlar los efectos fisiológicos del frí­o, o en una cámara de baja presión, para determinar los lí­mites de la resistencia humana en alturas extremas. Estos «experimentos» impulsaron la redacción de una serie de códigos internacionales que regulan este campo de la investigación.”

“EE.UU. fue el primer paí­s en adoptar una legislación en el campo del medicamento, en 1938”

MKULTRA fue un proyecto de la CIA que buscaba encontrar maneras de controlar la mente, para lo que contrató al doctor Donald Ewen Cameron para que encabezara experimentos.

En en el marco del Subproyecto 68, el doctor sometía a los pacientes de su Instituto Memorial Allen en Montreal con depresión bipolar o trastornos de ansiedad a una ‘terapia’ que les dejó serios daños y alteró sus vidas de forma irreparable.

Así, entre 1957 y 1964, Cameron sometió a sus pacientes a una terapia que sobrepasaba entre 30 y 40 veces las normas establecidas. Inducía a sus pacientes a estado de coma con drogas durante meses y reproducía cintas con declaraciones simples o ruidos repetitivos una y otra vez. Las víctimas olvidaron cómo hablar, se olvidaron de sus padres y sufrieron amnesia grave.

Los experimentos se realizaban en ciudadanos canadienses, probablemente porque la CIA consideraba demasiado arriesgado realizar estas prácticas en estadounidenses.

Para lograr que el proyecto siguiera siendo financiado, Cameron involucró a niños en los experimentos, induciendo en una ocasión a un niño a mantener relaciones sexuales con un alto funcionario gubernamental, para luego utilizar la grabación de esta escena en chantajes.

 Soldados en cámaras de gas mostaza

A medida que se intensificaba la investigación de armas químicas en los años 40 y para probar la eficacia de las armas y métodos de defensa, el Gobierno de EE.UU. no vaciló a la hora de involucrar a personal militar en sus experimentos, durante los que utilizaba gas mostaza y otros productos químicos que dejaban quemaduras en la piel y destruían los pulmones de los soldados, que ni siquiera sabían que formaban parte del experimento.

En una práctica que evoca las imágenes de la Alemania nazi, encerraban a los soldados en cámaras de gas para probar máscaras antigás y ropas de protección.

Entre los agentes utilizados se encontraba la lewisita, compuesto que fácilmente penetra la ropa e incluso la goma y que, al contactar con la piel, inmediatamente provoca un dolor extremo, picor, hinchazón y erupción. La inhalación del gas provoca sensación de ardor en los pulmones, estornudos, vómitos y edema pulmonar.

En cuanto al gas mostaza, sus efectos son asintomáticos hasta aproximadamente 24 horas después de la exposición, y sus efectos primarios incluyen quemaduras graves que se convierten con el tiempo en ampollas llenas de fluido amarillo. El gas mostaza tiene propiedades mutágenas y cancerígenas que han costado la vida a muchas personas expuestas.

Inmunidad para el monstruo de la cirugía

Algunos de los experimentos más crueles con humanos durante la Segunda Guerra Mundial fueron realizados por la Unidad 731 japonesa al mando del comandante Shiro Ishii.

En el marco de dichos experimentos, perpetrados en el nombre de la investigación biológica, extremidades de cuerpos humanos fueron amputadas y luego cosidas en otras partes del cuerpo; las extremidades de las víctimas fueron congeladas y volvieron a descongelarse, resultando en gangrena; diversas bacterias y enfermedades se inyectaron en prisioneros para estudiar sus efectos, etc.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Ishii fue arrestado, pero nunca llegó a pagar por sus crímenes, ya que el general estadounidense Douglas MacArthur le concedió la inmunidad a cambio de información bacteriológica obtenida mediante estos experimentos macabros.

Pulverización de ciudades con agentes químicos

Para investigar los posibles efectos de un ataque químico, las Fuerzas Armadas de EE.UU. y la CIA realizaron una serie de simulaciones de ataques químicos y biológicos contra varias ciudades estadounidenses a mediados del siglo pasado, entre ellos los siguientes:

  • La CIA dispersó el virus de tos ferina en la bahía de Tampa, usando barcos. Como consecuencia estalló una epidemia que dejó 12 muertos.
  • La Marina de guerra roció San Francisco con bacterias patógenas. Muchos ciudadanos padecieron neumonía.
  • El Ejército soltó millones de mosquitos portadores de la fiebre amarilla y dengue sobre Savannah, estado de Georgia, y Avon Park, Florida. El enjambre produjo a sus ciudadanos muchos problemas respiratorios, fiebre tifoidea, y algunos niños nacieron muertos.

Después de los ataques, a las zonas afectadas llegaban militares disfrazados de trabajadores sanitarios, con la intención secreta de estudiar los efectos a largo plazo de todas las enfermedades mientras ayudaban a las víctimas.

Infección de guatemaltecos con enfermedades venéreas

En los años 40 miles de guatemaltecos fueron infectados con sífilis, gonorrea o cancroide sin su conocimiento en el marco de una serie de experimentos dirigidos por el médico estadounidense John Cutler y destinados averiguar si la penicilina podía ser usada “para prevenir enfermedades de transmisión sexual”.

Para realizar sus experimentos, el Gobierno de EE.UU. envió prostitutas sifilíticas a los presos, enfermos mentales y soldados de Guatemala. Si alguien lograba evitar la infección, la enfermedad le era inoculada. Una vez infectadas, algunas víctimas eran tratadas con penicilina y otras no, para estudiar las diferentes reacciones. Alrededor de un tercio de las víctimas no recibió penicilina. Más de 80 ‘participantes’ en el experimento murieron.

Experimentos secretos para estudiar los efectos de la bomba atómica

En el marco de un programa secreto para estudiar el efecto de elementos radioactivos, el Gobierno de EE.UU. inyectaba a sus ‘participantes’ sustancias altamente tóxicas como plutonio.

Estos experimentos incluyeron la inyección de microgramos de plutonio a soldados en el marco del proyecto Oak Ridge, e inyecciones posteriores a tres pacientes del Hospital de Chicago. De los 18 pacientes que fueron utilizados para el experimento, solo cinco vivieron más de veinte años después de la inyección.

Además de plutonio, también se realizaron experimentos con uranio. Así, entre 1946 y 1947, el doctor William Sweet inyectó uranio a 11 pacientes del hospital de Massachusetts, bajo la financiación del Proyecto Manhattan.

Inyecciones de ‘agente naranja’ a los presos

Además de usar ampliamente el ‘agente naranja’ como defoliante durante la Guerra de Vietnam (lo que produjo varias enfermedades y mutaciones genéticas en generaciones subsecuentes), el Gobierno de EE.UU. probó el peligroso producto tóxico en presos voluntarios de una cárcel de Filadelfia, haciéndolo pasar por una “investigación dermatológica”.

Los experimentos, que se realizaron entre 1951 y 1974, fueron encabezados por el doctor Albert Kligman. Los presos recibían pagos por permitir la aplicación de inyecciones de dioxina, uno de los componentes del ‘agente naranja’. Entre los efectos que sufrieron los presos figuran las erupciones (cloracné) en las mejillas, detrás de las orejas, axilas e ingle.  

Operación ‘Paperclip’

La denominada ‘Operación Paperclip’ se remonta al fin de la Segunda Guerra Mundial, cuando la derrota del Tercer Reich ya se presentía en el horizonte. La CIA, sin el conocimiento ni la aprobación del Departamento de Estado, trasladó a EE.UU., junto con sus familias, a más de 700 científicos nazis especializados en cohetes, armas químicas y experimentación médica.

Para limpiar su nombre y hacer posible su entrada en EE.UU., fueron reescritos numerosos documentos, y gran parte de la información relacionada con la operación aún está clasificada en absoluto secreto.

Infección de puertorriqueños con cáncer

En 1931 el doctor Cornelius Rhoads recibió la financiación del Instituto Rockefeler para realizar una serie de experimentos en Puerto Rico. Durante la investigación, Rhoads infectó a cientos de ciudadanos puertorriqueños con células cancerígenas. Trece de ellos murieron.

En noviembre de 1931, en una carta a su compañero de Boston, describía a los puertorriqueños como “la raza más sucia, más perezosa, más degenerada y más ratera que jamás haya habitado este planeta”.

“Yo he hecho lo mejor que he podido para adelantar el proceso [del exterminio de la población] matando a 8 y trasplantándoles el cáncer a varios más. Esto último no ha causado muertes todavía… La cuestión de la consideración por el bienestar de los pacientes no juega papel alguno aquí —de hecho, todos los médicos se deleitan en el abuso y tortura de los desafortunados sujetos”, rezaba la carta.

Tratamiento de cáncer con dosis extremas de radiación

Entre 1960 y 1971, Eugene Saenger, radiólogo de la Universidad de Cincinnati (Ohio, EE.UU.), llevó a cabo un experimento consistente en exponer a 88 pacientes con cáncer, pobres y en su mayoría negros, a radiaciones en todo el cuerpo. Las víctimas no firmaron ningún formulario de consentimiento, ni fueron informados de que el Pentágono financiaba el estudio. Simplemente les dijeron que recibirían un tratamiento que les podría ayudar.

En una hora recibieron el equivalente a cerca de 20.000 radiografías, sufriendo en resultado náuseas, vómitos, dolor de estómago severo, pérdida del apetito y confusión mental. Un informe de 1972 concluyó que hasta una cuarta parte de los pacientes murieron a causa de la radiación.

LSD

Entre los años 1953 y 1964, la CIA realizó experimentos en los que suministraban a miles de civiles y militares estadounidenses  la droga alucinógena LSD y otras sustancias sin que los pacientes lo supieran.

Prostitutas pagadas por la CIA atraían a los clientes a los burdeles, donde estos eran tratados con LSD y otras sustancias, y monitoreados después a través de espejos de un solo sentido.

Otros experimentos se llevaron a cabo en playas, bares y restaurantes donde los agentes supuestamente colocaron la droga en las bebidas de los clientes.

Algunas de las víctimas que participaron en las pruebas sufrieron convulsiones y paranoia, mientras que otros murieron.

Proyecto 4.1

El Proyecto 4.1 fue un estudio médico realizado en los nativos de las islas Marshall, que en 1952 fueron expuestos a lluvia radiactiva tras una prueba nuclear en el atolón de Bikini.

En lugar de informar a los residentes de la isla de su exposición y de tratarlos mientras eran estudiados, EE.UU. prefirió simplemente esperar y ver los resultados de la exposición. Después de la primera década, la cantidad de los niños con cáncer de tiroides creció significativamente por encima de los índices normales. En 1974, casi un tercio de los isleños habían desarrollado tumores.

Experimento Tuskegee

En 1932 médicos financiados por el Gobierno de EE.UU. realizaron en Tuskegee, Alabama, un experimento que tenía como objetivo estudiar la progresión natural de la sífilis sin la ayuda de tratamiento. A lo largo de 40 años, 399 pacientes sifilíticos, la mayoría de ellos pobres, negros y analfabetos, creyeron que se les estaba proporcionando asistencia médica estatal gratuita, mientras que, en realidad, no recibían tratamiento alguno y ni siquiera sabían que tenían sífilis. Al mismo tiempo, los médicos seguían controlando su estado de salud para ver si se daba algún caso de auto curación de la enfermedad.

Al final del estudio, solo 74 personas de los enfermos seguían con vida, mientras que 28 pacientes murieron directamente a causa de la sífilis, otros 100 murieron a causa de complicaciones relacionadas con la enfermedad, 40 esposas de los pacientes resultaron infectadas y 19 niños nacieron con sífilis congénita.

MÉXICO

“Denuncian a una institución mexicana por realizar experimentos no autorizados en humanos”

“Al parecer, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México colocó un implante en el cerebro en fase experimental a cerca de 500 personas que sufren hidrocefalia (acumulación excesiva de líquido en el cerebro) sin que hubiesen firmado su consentimiento. En este sentido, varios afectados han demandado a la institución por crimen de lesa (Conforme lo establece el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, es considerado crimen de lesa humanidad todo acto tipificado como asesinato, exterminio, esclavitud, deportación o traslado forzoso de población, encarcelación u otra privación grave de la libertad física, en violación de normas fundamentales ).

El doctor Rodolfo Ondarza apreció los implantes que tenían los pacientes y fue Él mismo quien denunció los casos, motivo por el que ha recibido amenazas de muerte e incluso una tentativa de homicidio según ha explicado. Por su parte, el Instituto ha negado haber realizado implantes a pacientes sin su previo consentimiento.”

“”Nunca me asistieron ni me dijeron que era un experimento y que se lo estaban poniendo. Nada, nunca me dijeron nada”, ha explicado el marido de una paciente afectada, Juan Manuel Armenta”

“Según Armenta, después de que a su mujer le colocasen el implante ha sufrido “fuertes dolores de cabeza todos los días. Hay días que tengo mucha depresión. Aunque me armo de valor, hay días que me quiero morir. Ahora solo quiero una vida mejor y que me paguen el delito que hicieron”, ha asegurado su mujer Yolanda Guerrero.”

“El creador del implante colocado de forma ilícita y ex director del Instituto denunciado, Julio Sotelo, ha informado a través de una carta que ninguno de los pacientes referidos formó parte de la investigación original ya que fueron atendidos varios años después. Además, ha asegurado que los detalles de la investigación realizada a 32 personas se divulgaron en una publicación médica de reconocimiento mundial.”

 Más de México

“Un total de 5 mil 25 ensayos clínicos –investigaciones que emplean a seres humanos– se han emprendido en el país entre 1983 y 2011. No obstante que más de la mitad de los estudios se han hecho en institutos de alta especialidad y hospitales públicos, el gobierno estadunidense también ha desarrollado investigaciones biomédicas en México a través de sus institutos de salud. Detrás de la realización de pruebas médicas en humanos está el financiamiento de la industria farmacéutica, de la que destacan laboratorios extranjeros como Pfizer, Eli Lilly and Company, Roche, Sanofi-Aventis y Astrazeneca, algunos de éstos señalados por sus conductas “poco éticas”

Guatemala- México-USA

“La doctora Susan M Reverby llevaba cinco años investigando acerca del estudio Tuskegee –que consistió en el seguimiento de los efectos de la sífilis no tratada en 400 hombres pobres de raza negra infectados, a quienes se les negó cualquier tipo de tratamiento durante 40 años– cuando inesperadamente encontró algo totalmente insólito: otros experimentos sobre la sífilis se habían realizado en Guatemala, en la década de 1940.

Los guatemaltecos que fueron parte de esas pruebas –presos, soldados y enfermos mentales– no supieron que habían sido infectados con sífilis deliberadamente. Al igual que en el estudio Tuskegee, los involucrados ni siquiera fueron informados de que eran parte de un experimento clínico.

El hallazgo de Reverby no sólo impulsó una investigación al respecto en Estados Unidos, sino que incluso motivó a su actual presidente, Barack Obama, a ofrecer una disculpa a su homólogo Álvaro Colom, en octubre de 2010.”

“La razón de ello es que los experimentos en Guatemala fueron financiados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés), instancias del sistema de salud estadunidense que se encargan de realizar ensayos clínicos en todo el mundo.

A la fecha, los NIH han llevado a cabo 120 mil 753 ensayos clínicos en 178 países, incluido México. De acuerdo con datos de los NIH, en el país se han efectuado 1 mil 549 estudios; de éstos, sólo el 5 por ciento ha consistido en investigaciones basadas en observación. Es decir, en el 95 porciento los participantes han sido sometidos a intervenciones.

Pero el millar y medio de ensayos clínicos que han realizado o realizan los NIH no son los únicos que se efectúan en México. Datos de las instituciones de salud pública –obtenidos a través de Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental– revelan la existencia de, cuando menos, 3 mil 476 estudios similares desarrollados en éstos.”

“De la docena de las instituciones de salud pública que existen en el país, cuyo objetivo es la prestación de servicios médicos de alta especialidad y la investigación científica en el campo de la salud, aquéllos en los que se realizan ensayos clínicos son:

¿LES DIGO LAS INSTITUCIONES?

los institutos Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez, Nacional de Perinatología Isidro Espinosa de los Reyes, Nacional de Siquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Nacional de Rehabilitación, Nacional de Salud Pública y el Hospital Infantil de México Federico Gómez. También realizan este tipo de investigaciones los hospitales General de México y Juárez de México.

Si bien todas estas instituciones públicas admitieron que desarrollan ensayos clínicos, la cifra referida no contempla la totalidad de estudios realizados, pues dos instancias no proporcionaron información al respecto.

Una de éstas fue el Instituto Nacional de Rehabilitación, que sólo dio detalles sobre dos ensayos (los únicos concluidos) sin especificar cuántos más se encuentran en proceso. El argumento fue que esos datos fueron reservados por 12 años.”

“El Hospital Infantil de México tampoco brindó información sobre la cantidad y características de los ensayos clínicos ya concluidos. Respecto a los que están en proceso, también respondió que están clasificados como reservados.

En el caso del Instituto Nacional de Pediatría, si bien proporcionó a Contralínea información sobre el número de proyectos de investigación registrados y desarrollados entre 2005 y junio de 2011, debido a que no detalló cuáles de éstos involucraban experimentación con humanos.

Del total de 3 mil 476 ensayos clínicos contabilizados en el resto de los institutos y hospitales, destacan el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez, que registra 1 mil 398 estudios de este tipo entre 1985 y 2011, y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, con 1 mil 353 investigaciones iniciadas desde 1996 y hasta 2010.”

“Respecto al número de personas que han participado en este tipo de pruebas, tampoco todas las instituciones públicas consultadas otorgaron el dato preciso. De las cifras proporcionadas se desprende que, por lo menos, han sido 14 mil 187.

Pero así como el número de mexicanos que ha tomado parte de un ensayo clínico podría ser mayor, también lo podría ser la cantidad de este tipo de investigaciones que se hacen en el país. Y es que se tendrían que incluir a las instituciones de salud públicas locales, a los centros académicos de investigación (tanto públicos como privados), a las clínicas y hospitales privados y a los laboratorios que desarrollan investigaciones biomédicas.

A fin de conocer la cifra exacta de ensayos clínicos que se llevan a cabo en México, Contralínea solicitó a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) el número de protocolos de investigación que ha autorizado, mediante la solicitud de información 121500001412.”

“En la respuesta elaborada por el secretario general y titular de la Unidad de Enlace de la Cofepris, José Rafael Fernández de Lara y Olivares, sólo se entregó información referente a 2011. Se trata de 538 autorizaciones que se otorgaron el año pasado para realizar investigaciones en seres humanos.”

“En la relación de protocolos palomeados por la Cofepris se aprecia que la mayoría proviene de instancias privadas de investigación, como el Instituto de Investigación Clínica de Occidente, SA de CV; el Centro de Estudios Científicos y Clínicos Pharma, SA de CV, y el Instituto de Investigación en Farmacología Clínica y Experimental, SA de CV.

También figuran instituciones privadas de salud como el Centro Médico ABC, en donde se autorizó una investigación de la farmacéutica Baxter, SA de CV; el Hospital Ángeles de Puebla, en el que Eli Lilly y Compañía de México, SA de CV, tiene dos protocolos permitidos; o el Hospital Médica Sur, donde Productos Roche, SA de CV, tiene la venia para desarrollar una investigación.”

“la Comisión de Autorización Sanitaria fue creada en diciembre de 2007, e inició sus actividades en enero de 2008, por lo que “después de haber realizado una búsqueda exhaustiva en la totalidad de los archivos físicos y electrónicos del área técnica de protocolos de investigación en seres humanos de la Comisión, el resultado es igual a cero”.”

“Algunos laboratorios que más incidencia han tenido en la realización de este tipo de investigaciones en el país son Eli Lilly and Company, Astrazeneca, Novartis, Schering-Plough, Bayer, Boehringer Ingelheim, Abbott, Pharmacia & Upjohn, Wyeth (desde 2009 subsidiaria de Pfizer), Tibotec, Janssen, Kendle y Johnson & Johnson, todos ellos de origen extranjero.”

Aquí es importante que estamos hablando de la especialidad de NEUROLOGÍA, pero los casos en otras especialidades podrían ser mayores…

“El Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez también refirió un acuerdo de confidencialidad para no proporcionar los nombres de los patrocinadores de los ensayos clínicos en proceso.”

“La farmacéutica que más investigaciones ha financiado en el país”

“Considerado el más importante laboratorio farmacéutico a nivel mundial, Pfizer fue el primero en producir penicilina industrialmente y fue el creador del Viagra.”

“Pero también es responsable de haber realizado ensayos clínicos en 1996, en Nigeria, para probar el medicamento llamado Trovan con personas afectadas por una epidemia de meningitis, sin informarles que utilizaba un producto experimental.”

“La consecuencia fue la muerte de 11 niños y malformaciones físicas y mentales de gravedad en 200 infantes más.”

“Al final, el laboratorio pagó 75 millones de dólares a las familias afectadas para evitar que la causa penal prosperara.”

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