Vamos a platicar sobre Chris Longo y Michael Finkel

Es una típica historia de otro asesino encantador.

Qué les parece si antes conocemos un poco sobre ellos y su situación…

Comenzare por Longo

EN 2001 LA SITUACION financiera de Christian Longo, quien tenía por entonces 27 años, llegó a ser desesperada. Había sido condenado por falsificar cheques y había falsificado la firma de su padre en una tarjeta de crédito que retacó de gastos. Estaba en libertad provisional y tenía que pagar más de mil dólares mensuales para saldar sus deudas, pero su salario de obrero no daba para tanto, especialmente si se considera que él y su mujer, MaryJane (35) compraban automóviles caros, botes y motos para la nieve, aunque no pagaran el seguro médico familiar. A fines del verano de ese año, él, su esposa y los hijos de ambos, Zachary (4), Sadie Ann (3) y Madison (2) se mudaron a Toledo, en Ohio, pese a que el cambio de localidad implicaba una violación a la situación jurídica de nuestro protagonista, quien encontró trabajo en un café Starbucks. 

Christian Longo y su esposa Mary Jane, 34, con sus tres hijos Madison, 2, Sadie, 3, y Zachery, 4.

De ahí viajaron a Newport, Oregon, en donde Christian se empleó en la tienda Fred Meyer. Cuatro días antes de Navidad, la policía local encontró, en las aguas de la bahía de Alsea, los cuerpos de Sadie Ann y Madison metidos en una maleta. Unos días más tarde descubrió, en un club de yates de la bahía Yaquina, los cadáveres de MaryJane y Zachary, amortajados en bolsas de dormir. De Longo no se halló más que su camioneta minivan abandonada, sin placas y llena de ropa, artículos de campismo y juguetes. Ah, y una novela: Escapando de la ley, de Lisa Scottoline.

Me senté, en ese día mediocre, a soñar cómo sería la vida real de Michael Finkel”. Al parecer, cuando los agentes de la ley le echaron el guante, Longo no había salido de la ensoñación y se presentó a sí mismo como Finkel.

permanecer en México y ser sometido a un juicio de extradición o volver “de manera voluntaria” a su país de origen. En el primer caso, le dijo, tendría que permanecer un largo tiempo en una cárcel mexicana. Luego, Clegg describió, “sin contar ninguna ‘historia de horror’ específica”, dice, las condiciones de las prisiones en nuestro país. El policía obtuvo un efecto inmediato: “No quiero ir a una cárcel mexicana”, contestó Longo. Si hubiera actuado con un poco más de sensatez y conocimiento, habría afrontado aquí el juicio de extradición, porque las leyes mexicanas prohíben extraditar a un reo que corra el riesgo de ser condenado a muerte en el país de destino. Esa simple previsión humanitaria de la legislación nacional ha permitido a los abogados del criminal interponer recursos legales, basados en el hecho de que a Longo no se le informó de su derecho a pedir ayuda a su consulado ni se le permitió consultar a un abogado mexicano antes de ser llevado de regreso a su país.

Michael Finkel estaba pasando por el peor momento de su vida profesional. El periodista estadounidense acababa de ser despedido del New York Times por haber inventado una entrevista con alguien que no existía, sino que era una amalgama de distintas personas.

El prestigioso medio estaba a punto de dar a conocer lo ocurrido en una nota que seguramente hundiría su ascendente carrera. Había publicado un reportaje sobre la esclavitud en Africa, en los plantíos de Caco, pero basó su historia como en una entrevista a un personaje, cuando en realidad se trataba de 5 personas y un recopilado de entrevistas.  (protagonista compuesto) Por esto lo despidieron y a pesar de tener 9 portadas en el New Yor Times… no tuvieron piedad.

La historia Finkel presentado pretende para el perfil de un adolescente de África Occidental, Youssouf masculino, que se vendió como esclavo en una plantación de cacao en Costa de Marfil. La historia publicada incluye fotografías, una de ellas se describe como la de Malé. Después de la publicación, un funcionario de Save the Children en contacto Finkel decir que el chico en la foto no era un hombre. Al ser interrogado por sus editores, Finkel admitió que el niño perfilado en el artículo era en realidad un compuesto de varios chicos que había entrevistado, incluyendo uno llamado Youssouf Malé.

Fue en ese contexto que él recibió la llamada “más confusa” de su vida”.

Era de un colega en Portland, Oregon, y Finkel pensó que estaría relacionado con la inminente noticia de su despido. Pero no.

El reportero lo llamaba para informarle que acababan de arrestar en México a un hombre sospechoso de haber asesinado a toda su familia. Y que ese hombre decía llamarse Michael Finkel y ser periodista del New York Times.

“No entendía nada, pero como periodista lo primero que me surgió fue la curiosidad y quise saber más sobre quién era este hombre y por qué usaba mi nombre”.

“Pensé que tú me lo explicarías a mí”, le respondió sorprendido su colega del Oregonian, quien le informó que lo único que sabía es que el hombre estaba acusado de haber asesinado a su esposa y tres hijos, que había cruzado la frontera y que desde su captura se había rehusado a hablar.

Tras los asesinatos Longo fue incluido en la lista de los diez más buscados por el FBI. Lo atraparon en 2002 en Tulum, México “sin incidentes”.

Christian Longo (left) led into a courtroom in 2002, before he was convicted of murdering his wife and three children and then escaping to Mexico to party. (PAT SULLIVAN/AP)

Esa bizarra conversación abrió un camino inesperado en la vida de Finkel. Sin trabajo y desesperado por recobrar su prestigio profesional, decidió tratar de averiguar más sobre este hombre, cuyo nombre real era Christian Longo.

Sabía que él había rechazado entrevistas con la prensa pero pensó que, ya que usó su nombre, capaz tendría alguna ventaja, y le escribió a la cárcel.

“A pesar de que el crimen por el que se lo acusaba era espeluznante y me sentía ambivalente sobre escribirle, también sentía curiosidad. A veces hay cosas que son tan horribles que no puedes mirarlas pero tampoco puedes dejar de mirarlas”, justificó su accionar Finkel en conversación con el programa de radio Outlook, de la BBC.

Llamada

En abril de 2002 recibió una llamada de Longo. Lo primero que el preso quiso saber era cómo podía asegurarse de que genuinamente hablaba con Finkel.

Le hizo varias preguntas sobre artículos suyos, lo que llevó al periodista a darse cuenta de que era un lector asiduo de sus notas.

Finkel admite que su primera impresión de Longo fue que parecía “un hombre muy simpático”, tal como registró en sus anotaciones sobre la conversación.

“Cuando uno mira películas se acostumbra a que un asesino se vea como Voldemort (el villano de Harry Potter). Pero lo que aprendí con el tiempo es que lo que asusta más es cuando te encuentras con alguien que es capaz de hacer el mal pero se ve como alguien a quien invitarías a cenar”.

Finkel dice que algunos de los testimonios que recogió de vecinos de Longo también lo llevaron a pensar que era bueno.

“Algunas mujeres me dijeron que cuando lo veían le decían a sus esposos: ‘Por qué no puedes ser un tipo de marido como Chris Longo’?”.

Visita

El paso siguiente de Finkel fue ir a visitar a Longo a prisión.

“Él sabía lo que me había pasado en el New York Times y sabía cuánto necesitaba la oportunidad de redimirme. Y me hizo una oferta que no pude rechazar”, reveló.

La oferta era contarle toda su historia, para que Finkel pudiera escribir la única crónica “verdadera” sobre su vida y lo que había ocurrido con su familia.

“Yo te probaré que soy inocente”, le aseguró.

Aquí juntitos

Finkel le preguntó por qué había elegido usar su nombre cuando huyó del país y Longo le respondió que era porque él tenía el trabajo que hubiera deseado tener, viajando por el mundo para cubrir historias interesantes y que por ende cuando tuvo que asumir una nueva personalidad eligió la suya.

Mike y Chris

A partir de ese encuentro nació lo que Finkel llama “el proyecto de Mike y Chris”: él escribiría un libro sobre los asesinatos que sería publicado después del juicio y Longo le daría información exclusiva.

El intercambio se dio por carta y a través de visitas, y duró un año. Longo también llamaba a Finkel desde la cárcel todos los miércoles.

“Se empezó a crear un intercambio que tenía todas las características de una amistad”, reconoció el periodista, quien también admitió que empezó a sentirse incómodo al darse cuenta de que un posible asesino lo estaba ayudando a relanzar su carrera.

Finkel también empezó a revelarle a Longo detalles de su propia vida. Le contó, por ejemplo, que planeaba casarse, antes incluso de revelarle esta información a su propia familia o amigos cercanos.

En total, se escribieron cientos de cartas. “Yo le escribía con total sinceridad, se sentía muy terapéutico poder escribir lo que realmente sentía. Aunque también lo hacía para que él fuera sincero conmigo y quizás me revelara sus secretos”, reconoció.

Plan siniestro

Sin embargo a pesar de las muchas misivas, Longo jamás le contó lo que ocurrió la noche en que murió su familia. Solo mantuvo que era inocente.

Pasó mucho tiempo hasta que Finkel se dio cuenta de lo que realmente estaba pasando.

“Me llamaba la atención que cuando él me daba una información y yo la chequeaba y le decía que era incorrecta o falsa, él en vez de estar enojado porque lo contradecía me agradecía”.

Finalmente lo entendió: Longo lo estaba usando para ayudarlo a crear una historia o coartada que fuera verosímil y que pudiera convencer al jurado de su inocencia.

“Chris tenía que presentar una historia ante 12 personas que decidirían básicamente si iba a ser un hombre libre o ser enviado a morir y yo era su grupo de prueba”.

“Estaba ayudando a un asesino a salirse con la suya”, reconoció.

No obstante, siguió adelante con su proyecto. Le explicó a la BBC por qué.

“Por un lado era una historia increíble. Pero además es muy inusual que un sociópata como él se abra a preguntas y te diga lo que piensa. Eso es muy valioso”.

Finkel sabe que muchas de las decisiones que tomó y cosas que hizo son poco éticas y admite que estaba tan obsesionado con escribir una gran historia que siguió adelante incluso sabiendo que su trabajo podría llegar a liberar a un cruel asesino.

“Eran circunstancias extraordinarias”, explicó.

Longo en el juicio

El juicio

El juicio comenzó un poco más de un año después de que Finkel y Longo empezaran su contacto. El periodista asistió todos los días.

Finalmente llegó el momento en que se le preguntó al acusado por la noche en que ocurrieron los asesinatos. Para sorpresa de Finkel, Longo dijo algo completamente inesperado.

“Lo que dijo fue inimaginablemente cruel. Básicamente acusó a su esposa muerta de haber matado a los niños y dijo que la tuvo que matar por ese motivo”, reveló el periodista, quien supo de inmediato que se trataba de una mentira.

Durante su defensa, Longo utilizó muchas de las ideas y frases que había ensayado con Finkel, algo que llevó al periodista a recriminarse por haberlo “empoderado”.

“Veníamos jugando una gran partida de ajedrez y él me hizo jaque mate a último momento”, confesó.

Para gran alivio de Finkel, el jurado halló culpable al asesino. Fue condenado a muerte y todavía hoy espera que se lleve a cabo su sentencia en una cárcel de Oregon.

Finkel dice sentirse muy agradecido con el jurado por haber declarado a Longo culpable, quitándole de encima la culpa que hubiera sentido si, por algo que hizo él, hubiera salido libre.

No obstante no cortó el vínculo con el asesino tras su condena.

Nunca sabrás…

“Estaba muy molesto con lo que había ocurrido y mi esposa me sugirió que le escribiera para contarle cómo me sentía. Así que lo hice”.

Pensó que sería su última carta pero, una vez más, Longo lo sorprendió.

Y ahora las canciones que citó Yonathan en el episodio

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